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Relato: la habitación 412

Aviso: relato erótico, +18.

Llegué al hotel a las once. No era una cita, era una decisión. Me había pasado tres semanas mirando su foto de perfil y diciéndome que no. El no se había convertido en sí en un Uber sin marcha atrás.

La habitación olía a sábanas planchadas y a algo que no supe nombrar hasta que él abrió la puerta: a ganas. Me miró sin decir nada, con esa media sonrisa que me había desordenado el WhatsApp toda la semana, y supe que yo también olía igual.

No voy a contar lo que pasó después. Sería traicionar lo que esa habitación me devolvió: la sensación de que mi cuerpo era mío y yo decidía qué hacer con él, sin pedir perdón, sin pedir explicaciones, sin pensar en la mañana siguiente.

Volví a casa a las seis. Me preparé un café. Me miré al espejo y me reconocí más que en años. La 412 no fue solo una habitación. Fue una puerta de salida.

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