Quedarse embarazada después de los 38: lo bueno y lo feo
Lo intentamos a los 39. Llegó a los 41. Lo cuento por si alguna está en mi situación. Lo bueno: Mi pareja y yo llegamos sabiendo quiénes éramos. Cero crisis de identidad en el primer año. Económicamente estábamos en otro punto. La angustia de la cuenta del banco no fue protagonista. Sabíamos pedir ayuda. Sabíamos…