Mi cuerpo, mis reglas: vibradores, fantasías y vergüenza heredada
Trabajo como psicóloga. En consulta veo mucho lo mismo: mujeres que llegan a los 40 sin haberse dado permiso para tener fantasías propias. Nos educaron a muchas con la idea de que el deseo era cosa de ellos. Nosotras debíamos «corresponder», no inventar. Y ese guion se queda pegado. Las pacientes que mejor evolucionan no…