Punto Violeta: no es paranoia, es Madrid (o Sevilla, o tu pueblo)
Anoche, 23:40, calle Reyes Católicos. Tres minutos andando a casa. Un hombre. «Guapa, ¿adónde vas tan rápido?». Bajo la vista. Acelero. Me sigue 80 metros. Cruzo y entro a un bar abierto fingiendo que esperaba a alguien. Lo cuento esta mañana a mi madre. Respuesta automática: «hija, pues sal antes». Lo cuento a mi grupo…