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La doble excepcionalidad: cuando tu hijo es AACC y además TDAH/TEA/dislexia

Mi hija tiene altas capacidades (CI 138) y TDAH inatento. Dos diagnósticos que en su día costaron 4 años de psicólogos, neurólogos y discusiones con el cole.

A esto se le llama doble excepcionalidad (o 2e — twice exceptional). Y es una pesadilla diagnóstica porque AMBAS condiciones se compensan mutuamente y enmascaran al observador no formado:

  • El AACC compensa el TDAH: «saca buenas notas, no puede ser TDAH».
  • El TDAH compensa el AACC: «se distrae, no puede ser AACC, los AACC se concentran horas».
  • Resultado: 4 años perdidos hasta que alguien mira AMBAS.

Las combinaciones más comunes en doble excepcionalidad son:

  • AACC + TDAH (la más frecuente). El niño/a tiene picos brillantes y valles de inatención profunda.
  • AACC + TEA (asperger clásico). Inteligencia muy alta, dificultad social y sensorial.
  • AACC + dislexia. Comprensión brutal, dificultad mecánica con lectura/escritura.
  • AACC + Dispraxia. Mente rápida, motricidad torpe.

Dónde se pierde el diagnóstico:

  • Los tests de inteligencia dan resultado MEDIO (no destacan) porque las dificultades específicas tiran de la nota global hacia abajo.
  • Los profesores ven «un niño curioso pero desordenado».
  • Los neurólogos ven solo el TDAH.
  • Los psicopedagogos ven solo las AACC.
  • Nadie ve las dos cosas.

Lo que hicimos nosotros (y que tardamos en hacer):

  1. Buscar un psicólogo especializado en doble excepcionalidad (no uno general). En España son pocos. Aenac, FASI, AESAC tienen directorios.
  2. Evaluación completa con análisis perfil-por-perfil (no media global). El WISC-V interpretado bien muestra el zigzag.
  3. Adaptaciones DOBLES en el cole: las del TDAH (sentarse delante, exámenes con apoyo) Y las del AACC (ampliación curricular).
  4. Terapia ocupacional para la torpeza motora (en su caso, también).
  5. Acompañamiento emocional desde el primer momento. Los 2e tienen alto riesgo de baja autoestima porque se sienten «raros raros» (raros por ser AACC + raros por ser TDAH).

Hoy mi hija tiene 11 años, está bien, lleva una vida razonablemente parecida a la de cualquier niña, y ha empezado a entender por qué a veces brilla y a veces se hunde. Tardamos 4 años en darle ese marco. Si yo lo hubiera tenido a los 6, le habría ahorrado mucho.

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8 comentarios

  1. Médica. Yo derivo y derivo y rara vez ven al niño desde las DOS perspectivas. Los profesionales que saben de las dos cosas a la vez son poquísimos. Tu camino lo recorren muchas familias y se rompen.

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