Cosas que dejé de aguantarme a los 40 (y mi vida es otra)
Compilatorio personal. A los 40 dejé de aguantarme:
- A mi prima Tere preguntando cada Navidad «¿y para cuándo el segundo?». Le contesté: «para nunca, déjate ya». Cara de tonta. Bonita Nochevieja.
- Cenas con compañeros del trabajo de mi marido los viernes a las 22h. «Lo siento, ya tengo plan: dormir».
- Sostener conversaciones con tías que solo hablan de sus hijos.
- Disculparme por llegar 10 minutos tarde cuando él llegaba media hora sin disculparse nunca.
- Cocinar lo que NO me gusta porque «al niño no le gusta lo que a mí».
- Maquillarme para ir a comprar el pan.
- Bras con varillas. La revolución más subestimada.
- Decir «no es nada» cuando me dolía algo. AHORA digo «me duele».
- Leer libros que no me enganchan «porque ya los empecé».
- Películas malas porque «a mi pareja le encantan».
- Maquilladas a domingo a comer con la familia política.
- Sonreír a piropos en la calle. Cara seria. Tarde aprendí.
- Maquillaje en general fuera de ocasiones especiales.
- Esperar a que me toque a mí ofrecer el café de la oficina.
Cosas que aguantaré toda la vida (resigno):
- Compromisos familiares.
- Reuniones AMPA del cole.
- Filtros aire del coche.
Decidme las vuestras.
Coach holística, ojo, no de las pesadas. Yoga, café y libros.
Bras con varillas. La revolución doméstica más subestimada del siglo XXI. SUSCRIBO.
Desde Londres: añado MEDIAS. Llevo 4 años sin usarlas y mi vida es 12% mejor.
A los 50 te corroboro: maquillaje fuera de ocasiones. Liberación pura.
Sin pareja y sin hijos: añado ‘no aguantarme reuniones a las 18:30 viernes’. Mi tiempo > su agenda.
El de leer libros que no enganchan. Lo dejé a los 38. Mi montón de TBR bajó 60%.
Pueblo de Teruel: añado ‘no aguantarme misa solo porque es domingo’. Mi nuera no fue 8 años, no se cayó el cielo.
Como trabajadora sexual, mi lista es DISTINTA. Pero el principio es el mismo: dejar de aguantar lo no negociable. Bonito hilo.
Enfermera UCI. Añado: ‘no aguantarme turnos sin descanso porque hay que ser flexibles’. La flexibilidad no es ASIMETRÍA.
Migrante: ‘no aguantarme la pregunta de ‘pero TÚ de dónde eres realmente’ después de la primera respuesta’. Hoy contesto: ‘de aquí, ¿y tú?’.