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Quedarse embarazada después de los 38: lo bueno y lo feo

Lo intentamos a los 39. Llegó a los 41. Lo cuento por si alguna está en mi situación.

Lo bueno:

  • Mi pareja y yo llegamos sabiendo quiénes éramos. Cero crisis de identidad en el primer año.
  • Económicamente estábamos en otro punto. La angustia de la cuenta del banco no fue protagonista.
  • Sabíamos pedir ayuda. Sabíamos delegar. Sabíamos que los manuales son orientativos.
  • Disfruté del embarazo. Llevaba 5 años queriéndolo, no estaba ansiosa, estaba muy presente.

Lo feo (que no se dice):

  • El proceso ANTES del positivo: 14 meses, 2 inseminaciones, 1 FIV, miedo, dinero. Lo del «a tu edad lo normal es que tarde» lo escuchas hasta de la enfermera.
  • La carga «de edad» en cada ecografía. Pruebas extra, mirar más al detalle, miedos extra. Reales y emocionalmente costosos.
  • El cuerpo después: tardo más en recuperarme. Las amigas que parieron a los 30 saltaron de la cama. Yo necesité 4 meses.
  • El cansancio de hoy, con un peque de 18 meses y yo a punto de cumplir 43, es REAL. No me arrepiento, pero no minimicemos.
  • La presión de quienes te dijeron «deberías tener ya el segundo». Acepto un segundo si llega. Si no, ya gané la primera lotería.

No hay edad correcta. Hay momento correcto. Mi momento llegó tarde. Llegó bien.

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