Crianza respetuosa vs. la realidad de un niño de 4 años
He leído todos los libros. He hecho un curso. He pasado por terapia de crianza. Y ayer, en el parque, le di la merienda de chocolate al peque «sin negociar» porque no podía más.
La crianza respetuosa es lo correcto. Lo creo de verdad. Pero también lo es reconocer que la madre cansada (sin red, sin tribu, sin pareja involucrada al 100%) está en un partido distinto.
Lo que llevo aprendiendo:
- Respetar al niño NO es no poner límites. Es ponerlos con calma. Que es 10 veces más difícil.
- Los días buenos lo haces. Los días malos lo intentas. Los días peores le das chocolate. Y eso es OK.
- El niño NO se va a romper porque un martes le levantes la voz. La culpa nuestra es desproporcionada.
- Cuidarte a ti es educarle a él. Si tú vives en burnout, él aprende a vivir en burnout.
- La presión social a las madres en este tema es ASFIXIANTE. Los abuelos hicieron «como podían», las madres de hoy tienen que hacer «como dicen los libros». Y a esos libros les falta una capa de realidad.
Vuelvo al manual. Pero hoy también escribo esto, por si alguien lo necesita.
Crianza respetuosa con mis dos terremotos, sin pisar el club de las perfectas.
Llevo 3 niños, todos los libros, y suscribo cada palabra. Gracias por el permiso colectivo.
Primeriza aquí. Me alivia leerlo. Estaba sintiéndome fracasada por no leer todos los libros del primer mes.
Psicóloga: lo de la culpa desproporcionada es real y dañino. Una madre presente y rota es peor que una madre presente y descansada que ha pedido pizza dos noches seguidas.
Pediatra. El chocolate de la merienda no le va a hacer nada al niño. Tu burnout sí.
Yo crié con guantazo a tiempo y mis hijos me adoran. No quiero abrir debate, solo apuntar que los extremos también son extremos.
@esperanza_cabrera lo del guantazo merece otro post, otro día. Hoy te leo en lo otro y de acuerdo en que el extremo crianza respetuosa-imposible también daña.
Mi hijo tiene 19. He sobrevivido a todas las etapas. La culpa es lo que MÁS me ha pesado de toda la crianza. Más que las noches sin dormir.